Las tiendas abiertas las 24 horas no son ninguna novedad. Lo que sí parece sacado de una película de ciencia ficción es que una de ellas funcione con un trabajador que no necesita descansar, comer ni tomar vacaciones. Hong Kong se prepara para abrir una tienda atendida por un robot humanoide, un proyecto que busca llevar la inteligencia artificial del laboratorio a la vida cotidiana.
La tienda estará ubicada en el paseo marítimo de Hung Hom y operará sin interrupciones. Su principal atractivo será un robot humanoide capaz de realizar tareas de atención al cliente, gestión de productos y asistencia en distintos idiomas. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para impulsar el uso de la inteligencia artificial en actividades diarias y acercar esta tecnología a la población.
Detrás del proyecto se encuentra la visión que China ha denominado “IA personificada” o embodied AI, una tendencia que busca que la inteligencia artificial no solo exista en aplicaciones y computadoras, sino que tenga presencia física a través de robots, vehículos autónomos y otros dispositivos capaces de interactuar con el mundo real.
Más allá de la curiosidad tecnológica, la iniciativa refleja un cambio importante en la forma en que algunos países están imaginando el futuro del trabajo. China ha invertido fuertemente en robótica como una herramienta para mantener su crecimiento económico frente a desafíos como el envejecimiento poblacional, la escasez de mano de obra en algunos sectores y la necesidad de aumentar la productividad.
El proyecto también ha abierto el debate sobre el papel que tendrán los robots en los empleos de atención al público. Mientras algunos expertos consideran que estas tecnologías pueden complementar el trabajo humano y hacerse cargo de tareas repetitivas, otros señalan que todavía existen limitaciones técnicas y económicas para que los robots humanoides sustituyan de forma masiva a los trabajadores. En comunidades tecnológicas, muchos usuarios consideran que la automatización total aún está lejos de convertirse en una realidad cotidiana.
Por ahora, la tienda de Hong Kong representa mucho más que un experimento comercial. Es una muestra de cómo la inteligencia artificial comienza a salir de las pantallas para ocupar espacios físicos cada vez más visibles. Si el proyecto tiene éxito, podría convertirse en el primer paso de una nueva generación de comercios donde los clientes convivan diariamente con robots capaces de trabajar las 24 horas del día.

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