En una ciudad donde el fútbol se vive más allá de la cancha, los espacios públicos comienzan a transformarse en escenarios de encuentro. La Plaza Tangamanga se perfila, a partir de este fin de semana, como el nuevo punto de reunión para quienes comparten una misma pasión: completar el álbum del Mundial. La dinámica es simple, pero profundamente simbólica. Intercambiar estampitas no solo responde a una lógica de colección, sino a una tradición que ha acompañado a generaciones, donde cada repetida se convierte en excusa para conversar, negociar y, sobre todo, conectar con otros. Afuera de Sears, cada domingo por la tarde, se abrirá este espacio que invita a niños, jóvenes y adultos a reunirse con un mismo objetivo: llenar páginas, pero también construir comunidad. En ese gesto cotidiano, el fútbol deja de ser espectáculo para convertirse en experiencia compartida. El fenómeno de los álbumes mundialistas trasciende lo comercial. Es