Hay animales que pertenecen más a la imaginación que a la experiencia cotidiana. El pez remo es uno de ellos: una figura alargada, casi imposible, que habita en las profundidades marinas y cuya sola presencia en la superficie altera el ánimo de quienes lo observan. No es un visitante frecuente; es, más bien, un error en el orden habitual del océano. En fechas recientes, algunos ejemplares han sido vistos en playas de México, despertando una mezcla de fascinación y desasosiego. Su cuerpo plateado, que puede alcanzar longitudes extraordinarias, parece diseñado para otro mundo. Cuando emerge, ya debilitado o moribundo, se convierte en un espectáculo que desconcierta tanto a científicos como a curiosos. Durante siglos, su aparición ha estado envuelta en relatos casi míticos. En distintas culturas, el pez remo ha sido asociado con presagios de desastres naturales, como terremotos o tormentas. Aunque la ciencia moderna ha desmontado estas interpretaciones, la