En la historia de las grandes corporaciones tecnológicas, hay momentos que no solo marcan un cambio administrativo, sino una transición de época. Apple ha anunciado uno de esos giros silenciosos pero decisivos: Tim Cook dejará la dirección ejecutiva para asumir la presidencia del consejo, mientras John Ternus tomará el timón de la compañía a partir del primer día de septiembre de 2026. No es un relevo abrupto, sino una coreografía cuidadosamente ensayada. La decisión, aprobada por unanimidad, revela una de las virtudes más escasas en el mundo empresarial: la planificación del futuro. Cook, quien ha guiado a Apple durante más de una década, no se retira del escenario, sino que cambia de posición, como un director que, tras años de interpretación, decide observar la obra desde un lugar estratégico. Permanecerá en funciones durante el verano, asegurando que la transición no sea una fractura, sino una continuidad. Desde su llegada en