Hay figuras históricas que parecen desbordar su propio tiempo, como si en ellas convergieran múltiples siglos de pensamiento. Leonardo da Vinci es, quizá, el ejemplo más claro. Ahora, la ciencia intenta acercarse a su misterio desde un ángulo inédito: el estudio de su ADN, en un esfuerzo por comprender si parte de su genialidad podría rastrearse en su herencia biológica. Un grupo de investigadores ha emprendido la tarea de reconstruir el linaje genético del artista renacentista, rastreando a sus descendientes y analizando restos históricos que podrían contener fragmentos de su material genético. El objetivo no es menor: identificar rasgos que permitan entender mejor su capacidad intelectual, su creatividad desbordante y su singular forma de observar el mundo. El proyecto, que combina historia, genética y tecnología, se enfrenta a desafíos complejos. La conservación de restos biológicos a lo largo de siglos es incierta, y cualquier hallazgo debe someterse a rigurosos procesos