Hay presencias que no llegan, sino que regresan después de un tiempo tan vasto que ningún calendario humano logra contenerlo. El cometa C/2025 R3 PanSTARRS pertenece a esa categoría de viajeros antiguos: cuerpos que cruzan el sistema solar como si llevaran consigo fragmentos de la memoria del universo. En los días de abril, este visitante se hará visible desde México, ofreciendo una oportunidad poco común para quienes aún levantan la mirada al cielo. Su brillo, en condiciones favorables, podría ser suficiente para observarlo sin instrumentos, como una mancha luminosa que rompe la rutina del firmamento cotidiano. El momento más propicio para contemplarlo será antes del amanecer, cuando la luz aún no invade el horizonte y el cielo conserva su profundidad más pura. En ese instante suspendido entre la noche y el día, el cometa dibuja una estela tenue, como si escribiera una historia que se borra al mismo tiempo que