Mientras miles de aficionados abandonan sus asientos después de un partido, dejando atrás vasos, envolturas y recuerdos fugaces de una tarde de futbol, hay un grupo de seguidores que suele hacer exactamente lo contrario. Los aficionados japoneses se han ganado la admiración internacional por una costumbre tan sencilla como poderosa: recoger la basura de las gradas antes de retirarse del estadio.La imagen se ha vuelto habitual en los grandes torneos. Mundial tras Mundial, Copa tras Copa, las cámaras captan a grupos de seguidores de Japón permaneciendo en las tribunas una vez terminado el encuentro. Armados con bolsas de plástico, recorren las filas recogiendo residuos que muchas veces ni siquiera les pertenecen.Lejos de ser una estrategia para llamar la atención, esta práctica tiene raíces profundas en la cultura japonesa. Desde la infancia, muchas escuelas enseñan a los estudiantes a limpiar sus propios salones, pasillos y espacios comunes. La idea es sencilla: