San Luis Potosí será sede del Cuarto Foro Nacional de la Bicicleta, que se realizará del 12 al 16 de junio de 2027, un encuentro que busca llevar la conversación sobre movilidad mucho más allá del uso de la bicicleta. La pregunta de fondo es sencilla, aunque incómoda: ¿quién puede recorrer la ciudad con seguridad? Para quienes impulsan el foro, el problema no comienza cuando una bicicleta se cruza con un automóvil, sino mucho antes, en la manera en que se diseñan las calles, se establecen velocidades, se construye infraestructura y se decide quién puede ocupar el espacio público. “Buscamos la seguridad, no la velocidad”, resume una de las ideas centrales del encuentro que no debemos dejar de lado.
La elección de San Luis Potosí como sede parte de una realidad urbana que los organizadores consideran urgente discutir: el crecimiento de la ciudad y una planeación que continúa privilegiando al automóvil particular. Una ciclovía, según palabras de los ponentes, debería conectar distintos puntos de la ciudad; sin embargo, en San Luis Potosí existen tramos segregados que no siempre garantizan un traslado seguro de un punto a otro. De ahí otra frase que atraviesa la discusión: “La ciclovía no se pone donde no estorbe”.
Antes de junio de 2027, la discusión saldrá de los salones y llegará a distintos territorios mediante preforos nacionales e internacionales, que podrán organizarse como conversatorios, mesas de diálogo, talleres, conferencias, rodadas, recorridos, actividades culturales o acciones comunitarias. La intención es que cada comunidad aporte desde sus propios problemas y experiencias para construir una agenda nacional. En San Luis Potosí ya se contempla una intervención el 19 de septiembre en puntos identificados como conflictivos para peatones y ciclistas, entre ellos Saucito, Morales y avenida Salvador Nava. El objetivo será observar directamente lugares donde han ocurrido siniestros viales o donde las condiciones del tránsito dificultan el desplazamiento.
El foro también plantea que hablar de movilidad significa hablar de las personas que viven la ciudad de maneras distintas. Por ello, se prepara una comisión de género y una convocatoria para incorporar a mujeres ciclistas, activistas, investigadoras y disidencias interesadas en participar. La agenda contempla género, violencia, cuidados, discapacidad, accesibilidad y las distintas formas de violencia que pueden aparecer en el espacio público. También se trabaja en mecanismos de cuidado colectivo para los preforos y el encuentro nacional, con propuestas que incluyen identificar puntos críticos, evaluar rutas, elegir calles con menor velocidad y contar con personas capacitadas en primeros auxilios y atención ante situaciones de violencia.
Los organizadores señalaron que existe una responsabilidad pendiente de las instituciones y particularmente del Congreso del Estado, al que atribuyen una deuda con la comunidad vial. Entre los temas señalados se encuentra la segunda propuesta de seguridad vial, conocida como Ley Santi, cuyo proceso acumula cuatro años de retraso y mantiene pendientes las consultas a personas con discapacidad. Para la organización, la falta de voluntad política también forma parte del problema; por eso buscan alianzas y hacen un llamado directo a las autoridades municipales: ahora corresponde a ellas decidir si continúan maquillando y simulando acciones o si asumen su responsabilidad para garantizar la seguridad vial.
El Cuarto Foro Nacional de la Bicicleta busca, en última instancia, que las experiencias cotidianas puedan convertirse en propuestas y después en políticas públicas. La organización pretende que los preforos permitan recoger diagnósticos de distintos lugares y que esas voces lleguen al encuentro de junio de 2027 para discutir legislación, infraestructura, urbanismo, educación, biciescuelas y seguridad vial. San Luis Potosí no será únicamente el escenario: será también uno de los territorios desde donde se planteará la pregunta que atraviesa todo el proceso. ¿Podemos construir una ciudad donde desplazarse sin automóvil no signifique arriesgar la vida? La respuesta, más que depender de una bicicleta, depende de qué clase de ciudad estamos dispuestos a construir.








