Hay tradiciones que sobreviven al paso del tiempo porque no solo se escuchan: también se viven. En el corazón de la región Media de San Luis Potosí, el huapango arribeño sigue resonando en las tarimas, en las décimas improvisadas y en el inconfundible sonido de los pies marcando el ritmo. Ahora, esa herencia cultural dará un paso histórico con la realización del Primer Concurso Nacional de Baile de Huapango Arribeño, que se celebrará los días 10 y 11 de julio en el municipio de San Ciro de Acosta.
El certamen reunirá a bailarines de distintas partes del país en una competencia dedicada exclusivamente a esta expresión artística originaria de la región arribeña, compartida por San Luis Potosí, Guanajuato y Querétaro. La convocatoria contempla categorías infantiles, juveniles y de adultos, además de las modalidades académica y tradicional, con el objetivo de preservar tanto la técnica como la esencia popular de este baile que forma parte de la identidad de miles de familias.
A diferencia del huapango huasteco, ampliamente conocido en el país, el huapango arribeño posee características propias en la música, la poesía y el baile. Sus versos siguen una estructura específica de décimas y son interpretados por agrupaciones integradas por violines, vihuela y huapanguera, mientras los bailadores ejecutan complejos zapateados sobre la tarima, convirtiendo cada presentación en un diálogo entre ritmo, tradición y destreza.
Los organizadores esperan la participación de decenas de parejas provenientes de distintos estados, consolidando a San Ciro de Acosta como uno de los principales guardianes de esta manifestación cultural. Además de la competencia, el evento busca atraer visitantes, fortalecer el turismo regional y acercar a las nuevas generaciones a una tradición que ha sido transmitida de padres a hijos durante más de un siglo.
El concurso servirá también como antesala del Quinto Festival de Huapango Arribeño, programado del 12 al 18 de julio, donde músicos, poetas y bailadores volverán a encontrarse para celebrar una de las expresiones culturales más representativas del centro-norte de México. La combinación de ambos eventos promete convertir a San Ciro de Acosta en el epicentro nacional del huapango durante varias jornadas consecutivas.
Más que una competencia, el encuentro representa una celebración de la memoria colectiva. Cada golpe sobre la tarima recuerda que las tradiciones siguen vivas cuando alguien decide bailarlas. En julio, San Ciro de Acosta no solo recibirá a los mejores exponentes del huapango arribeño; también abrirá sus puertas a una historia que continúa escribiéndose al ritmo del zapateado.








