Cada diciembre, Guadalcázar vuelve a encontrarse con una tradición que lleva más de 120 años formando parte de su vida comunitaria. Del 16 al 25 de diciembre, las calles de la cabecera municipal reciben Las Posadas de Guadalcázar, una celebración que reúne a más de 2 mil personas y que ahora busca ser reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado de San Luis Potosí.
La Secretaría de Cultura, a través de la Dirección de Patrimonio Cultural, participó en una reunión convocada por la asociación Ciudadanos en Armonía por la Cultura y Ecología de Guadalcázar, A.C., con el propósito de formalizar la solicitud para iniciar este proceso. La propuesta pretende reconocer una manifestación cultural y religiosa cuya continuidad depende, en buena medida, de quienes año con año mantienen viva la celebración.
Las Posadas tienen como uno de sus momentos centrales el recorrido de la Virgen peregrina rumbo a Belén. Pero alrededor de esta tradición existe todo un lenguaje propio: los nombres tradicionales de cada posada, las resinosas y estrellas de carrizo, así como los cantos que acompañan los recorridos. De estos últimos, se han logrado rescatar al menos 12, un pequeño archivo de memoria que sobrevivió gracias a quienes conservaron sus formas de celebración.
Y quizá ahí está la parte más interesante de una tradición de este tipo. Una fiesta no permanece durante 120 años solamente porque exista una fecha en el calendario; permanece porque hay personas dispuestas a cargar, cantar, preparar, vestir, adornar y participar. En Guadalcázar intervienen responsables de las posadas y descansos, cargadores, integrantes del coro y de la banda de música, personajes de la pastorela y quienes preparan alimentos, confeccionan vestuarios y decoran los carros alegóricos.
Para avanzar en la solicitud, las y los organizadores conformaron un comité encargado de investigar y documentar la historia, las características y los elementos distintivos de la festividad. Con esta información se integrará el expediente técnico correspondiente, de acuerdo con la normativa aplicable, como parte del procedimiento para su eventual declaratoria.
Reconocer una tradición como patrimonio cultural inmaterial también significa reconocer a las personas que la han mantenido viva. En Guadalcázar, las Posadas no existen únicamente como recuerdo de otra época: continúan reuniendo a la comunidad cada diciembre. Ahora, su historia y sus formas de celebración buscan quedar documentadas y recibir un reconocimiento que dé cuenta de su importancia para la identidad cultural del municipio.








