Cuando la tierra deja de temblar, comienza una batalla distinta: la de salvar vidas. En ese escenario, donde el dolor y la incertidumbre dominan el paisaje, un médico originario de Matehuala, San Luis Potosí, representa a México como parte de una misión humanitaria que brinda atención a las víctimas de los sismos que sacudieron a Venezuela.
El capitán segundo médico cirujano Rigoberto Aguilar Sánchez forma parte del contingente del Ejército Mexicano desplegado para apoyar a la población afectada. Desde un hospital de campaña instalado en una de las zonas con mayores daños, atiende a personas lesionadas, estabiliza pacientes y participa en la coordinación de servicios médicos de emergencia, llevando atención a quienes más la necesitan.
Su labor va mucho más allá de una consulta. Cada día enfrenta largas jornadas en condiciones complicadas, rodeado de familias que perdieron sus hogares, personas con lesiones provocadas por el colapso de edificios y comunidades que intentan levantarse después de una de las tragedias más severas que ha vivido ese país en los últimos años. En estos escenarios, la rapidez, la experiencia y el trabajo en equipo son fundamentales para salvar vidas.
La misión mexicana reúne a médicos, enfermeros, rescatistas y personal especializado que trabaja de manera coordinada para brindar asistencia médica, prevenir enfermedades y fortalecer las labores humanitarias. La instalación de un hospital de campaña ha permitido ofrecer atención inmediata a cientos de personas mientras continúan las operaciones de rescate en las zonas afectadas.
Para San Luis Potosí, la participación de Rigoberto Aguilar Sánchez es motivo de orgullo. Su vocación de servicio demuestra que el talento y la preparación de los profesionales potosinos también trascienden fronteras cuando se trata de ayudar a quienes enfrentan momentos de extrema dificultad. Su presencia en Venezuela representa el compromiso de México con la solidaridad internacional.
En medio del polvo, el cansancio y la incertidumbre, el médico matehualense lleva consigo algo más que conocimientos médicos: lleva esperanza. Su historia recuerda que los actos más valiosos suelen ocurrir lejos de los reflectores, donde una mano extendida, una palabra de aliento o una atención oportuna pueden convertirse en el primer paso para comenzar de nuevo.

Olinia acelera hacia su siguiente etapa con nuevos socios y reglas para su futuro
El proyecto del primer vehículo eléctrico desarrollado en México comienza a dejar atrás la fase







