Voces que no se rinden, historias que no se apagan

Hay lenguas que no solo nombran el mundo: lo sostienen. En San Luis Potosí, donde el Tének, el Náhuatl y el Xi’iuy laten todavía en la conversación cotidiana y en la memoria de los abuelos, el Gobierno del Estado, a través del Instituto de Desarrollo Humano y Social de los Pueblos y Comunidades Indígenas, ha lanzado la convocatoria “Mi historia sin límites”. No es un concurso cualquiera; es una invitación a escribir para no desaparecer.

En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, la iniciativa busca rescatar cuentos, relatos y leyendas que han viajado de boca en boca durante generaciones. La política de inclusión y respeto a los derechos de los pueblos originarios, impulsada por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, encuentra aquí una expresión concreta: fortalecer la identidad cultural no como discurso, sino como práctica viva.

La convocatoria está abierta a niñas, niños y adolescentes desde los tres hasta los diecisiete años, así como a personas adultas que deseen compartir las narraciones que habitan en su comunidad. Las bases pueden consultarse en las oficinas y redes sociales del Instituto, así como en los departamentos municipales de Asuntos Indígenas, en un esfuerzo por garantizar que la información llegue a cada rincón donde la lengua materna aún florece.

Más que premiar textos, la propuesta celebra la transmisión de la memoria. Cada cuento escrito en lengua originaria es una forma de resistencia; cada leyenda recuperada es un puente entre generaciones. En tiempos donde la homogeneización cultural avanza con la velocidad de la tecnología, estas historias recuerdan que la diversidad lingüística no es un vestigio del pasado, sino una riqueza del presente.

La premiación se realizará el 20 de febrero en La Palma, Tamasopo, durante la conmemoración oficial. El acto no será solo una ceremonia, sino un gesto simbólico: reconocer públicamente que las lenguas originarias forman parte esencial del desarrollo social del estado y que su preservación es una tarea colectiva.

“Mi historia sin límites” no habla únicamente de literatura; habla de dignidad. Porque cuando un niño escribe en su lengua materna, cuando un adulto narra la leyenda que escuchó en su infancia, el territorio se reafirma. Y en esa reafirmación, San Luis Potosí se reconoce plural, profundo y orgullosamente diverso.

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