En un día que quedará marcado en la memoria educativa de San Luis Potosí, la presidenta Claudia Sheinbaum inauguró la primera etapa del campus de la Universidad Rosario Castellanos en Soledad de Graciano Sánchez. Más que la ceremonia de un edificio, el acto representa la materialización de una aspiración social: ampliar la cobertura de la educación superior pública y gratuita en una región cuya juventud ha multiplicado su sed de oportunidades.
La nueva universidad llega en un contexto donde los espacios académicos, durante décadas, fueron insuficientes frente a la demanda de miles de jóvenes deseosos de seguir estudiando. En su discurso, la mandataria remarcó con firmeza que la educación debe ser un derecho y no un privilegio; una postura que, en la vida cotidiana de estudiantes y familias, cobra sentido en becas, transporte, aulas y programas de estudio integrales.
Uno de los anuncios más relevantes fue la extensión de la beca Gertrudis Bocanegra para todos los estudiantes de este nuevo sistema universitario. Este apoyo económico bimestral —pensado para ayudar con gastos de transporte y otras necesidades— se presenta como un aliciente concreto para que ninguna persona abandoné su sueño académico por motivos económicos. La estabilidad de un ingreso adicional se convierte así en una bisagra que puede cambiar destinos personales.
La Universidad Rosario Castellanos ofrecerá una oferta académica orientada a las necesidades del siglo XXI. Carreras en áreas como robótica, inteligencia artificial y electrónica no son casualidad. Reflejan una visión que mira hacia adelante, construyendo profesionales capaces de insertarse en industrias tecnológicas y creativas, y respondiendo a las demandas de un mercado cada vez más globalizado.








