UNAM se adelanta al futuro y crea consejo de inteligencia artificial

En los pasillos donde alguna vez se debatieron las grandes preguntas del pensamiento, hoy se abre paso una nueva inquietud: cómo convivir con la inteligencia que no nace del cuerpo humano, sino de sus propias creaciones. La Universidad Nacional Autónoma de México ha decidido no observar ese fenómeno a la distancia, sino organizarlo, pensarlo y, en la medida de lo posible, orientarlo.

La creación de un consejo coordinador en materia de inteligencia artificial marca un momento significativo en la vida académica del país. No se trata únicamente de incorporar tecnología, sino de reconocer que estamos frente a una transformación profunda, capaz de modificar la forma en que se produce conocimiento, se toman decisiones y se entiende la realidad misma.

Este organismo buscará articular esfuerzos dentro de la universidad, donde distintas disciplinas ya dialogan con la inteligencia artificial desde hace años. Ingenierías, ciencias sociales, humanidades y áreas de salud convergen ahora en un espacio común que pretende ordenar preguntas y construir respuestas en torno a un fenómeno que avanza con velocidad vertiginosa.

Pero la iniciativa también revela una preocupación más amplia. La inteligencia artificial no es solo una herramienta técnica; es un territorio ético. Su desarrollo plantea dilemas sobre privacidad, autonomía, trabajo y verdad, cuestiones que no pueden resolverse únicamente desde la programación, sino desde la reflexión crítica que históricamente ha caracterizado a las universidades.

En ese sentido, el consejo no solo coordinará proyectos, sino que buscará establecer principios. Cómo usar la tecnología sin deshumanizar, cómo aprovecharla sin perder el sentido de responsabilidad colectiva, cómo integrarla sin que sustituya aquello que nos define como sociedad. Son preguntas abiertas que requieren algo más que respuestas inmediatas.

Así, la UNAM se posiciona no solo como un espacio de innovación, sino como un punto de encuentro entre el futuro y la conciencia. En un mundo donde la tecnología avanza más rápido que su comprensión, detenerse a pensarla es, quizá, el acto más necesario.

Compartir post:

RECIENTES