Tecnoniñas es más que aprender tecnología: es poner a las infancias en el centro del cambio. Andrea Vielma, directora de Tecnoniñas, empodera a niñas y niños para crear en el mundo digital de forma consciente con modelos de IA. En su segunda generación, Tecnoniñas amplía su alcance y refuerza su compromiso con los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente y el uso responsable de herramientas como la inteligencia artificial.
En una era donde la brecha digital se cierne como un espectro, San Luis Potosí responde con una propuesta que es, a la vez, una invitación y una declaración de intenciones. Lejos de ser un simple curso de computación para rellenar el tiempo, este programa se erige como un faro para las infancias en el fascinante universo de la ciencia. Resulta casi poético que, en un mundo que a menudo usa la tecnología para vigilar, aquí se use para liberar, transformando a los «nativos digitales» de consumidores pasivos en arquitectos críticos de su propia realidad.
Adriana Morales, directora general de Matses, lanza un puente directo a las familias potosinas para despojar de cualquier atisbo de elitismo a la iniciativa. Su llamado es una antítesis necesaria: mientras el mercado global de la tecnología levanta muros de costos prohibitivos, Tecnoniñas ofrece becas para garantizar que el talento no sea un privilegio de clase, sino un derecho de nacimiento. La ironía es deliciosa; mientras los adultos discutimos si la IA nos quitará el empleo, estas niñas están aprendiendo a programar el futuro para que sea, al menos, un poco más habitable.
Esta iniciativa, nacida de la sociedad civil y respaldada por el Fondo Potosino, no es una novedad efímera, sino una estructura sólida que tras el éxito rotundo de su primera generación, decide redoblar la apuesta. Las actividades se despliegan con una precisión casi quirúrgica los viernes de cada mes, aprovechando los días de Consejo Técnico Escolar. Es una jugada maestra de logística: convertir un hueco en el calendario escolar en una plataforma de lanzamiento hacia la estratosfera del conocimiento técnico y humano.
El enfoque pedagógico liderado por Andrea Vielma rompe el molde tradicional. Al ser psicóloga, Vielma entiende que un algoritmo sin ética es como un motor sin frenos; por ello, el programa no solo enseña a usar herramientas, sino a cuestionarlas. Es un espacio seguro donde la frialdad de los modelos de IA se encuentra con la calidez de la empatía y el enfoque de derechos humanos, recordándonos que la tecnología más avanzada sigue siendo la mente humana cuando se atreve a pensar por sí misma.
El esquema de becas, definido a partir de un estudio socioeconómico, permite que la participación sea totalmente gratuita o con un costo de recuperación simbólico. Esta flexibilidad es la prueba de que el programa no busca rentabilidad financiera, sino social. Es un contraste refrescante frente a la narrativa de «Silicon Valley» que suele permear estos temas; aquí no se busca crear al próximo millonario de las redes sociales, sino a ciudadanos digitales que sepan cuidar el medio ambiente y a sus semejantes a través de la pantalla.
Un dato curioso sobre este ecosistema es que, según estudios recientes de la UNESCO, las niñas que participan en programas extracurriculares de STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) tienen un 70% más de probabilidades de cursar carreras tecnológicas. Además, el concepto de «ciudadanía digital» que promueve Tecnoniñas incluye el manejo de la huella de carbono digital, un tema que pocos adultos consideran pero que es vital en la lucha contra el cambio climático desde el teclado.
La convocatoria ya está abierta, esperando a la siguiente ola de mentes audaces dispuestas a hackear las limitaciones del presente. Es una invitación a trascender las barreras autoimpuestas y a abrazar un futuro donde la tecnología no es un fin en sí mismo, sino un potente medio para construir un mundo más justo. Al final, la verdadera inteligencia artificial es aquella que nos ayuda a potenciar nuestra propia humanidad, y en San Luis Potosí, esa lección ya tiene nombre de niña.









