En tiempos donde la vida digital se ha vuelto una extensión de lo cotidiano, las redes sociales ya no son solo escenarios de interacción, sino territorios donde también se disputan la dignidad, la seguridad y la voz. En ese contexto, el Ayuntamiento de San Luis Potosí impulsa un taller que propone algo más que aprendizaje: una forma de habitar estos espacios con conciencia.
Bajo el título “Redes sociales: relatos para prevenir, identificar y proteger”, la iniciativa se inscribe en el marco del 8M, recordando que la lucha por la igualdad también se libra en el ámbito digital. La propuesta reúne a distintas instituciones y voces que buscan abrir un diálogo necesario sobre las violencias que atraviesan las plataformas y las maneras de enfrentarlas.
El taller se construye como un recorrido que inicia con el reconocimiento. Comprender los tipos y modalidades de violencia es el primer paso para nombrar lo que muchas veces se normaliza. Desde ahí, la conversación avanza hacia la ciberseguridad, un terreno donde la prevención se convierte en herramienta fundamental para proteger la integridad de quienes navegan en estos espacios.
Pero la propuesta no se queda en la advertencia. Hay un giro significativo hacia lo simbólico, hacia aquello que permite procesar la experiencia. La literatura aparece entonces como un recurso para reflexionar, para darle forma a lo vivido y encontrar en la palabra un espacio de reparación. Es en ese punto donde el taller deja de ser técnico y se vuelve profundamente humano.
La creación poética se integra como una extensión natural de este proceso. Escribir no solo como ejercicio artístico, sino como acto de afirmación. En cada verso, en cada relato, se construye una respuesta frente a la violencia, una manera de resignificar lo que duele y transformarlo en expresión colectiva.
El cierre, con una exposición anónima de los trabajos, habla de comunidad. De la posibilidad de compartir sin miedo, de reconocerse en las experiencias de otros y de construir, desde lo íntimo, una red distinta. Así, el taller no solo informa o previene: también siembra una forma de resistencia donde la palabra se convierte en refugio y en herramienta.









