En San Luis Potosí, febrero suele llegar acompañado de canciones que saben a promesa y a memoria. En ese ánimo, el Festival de Rondallas Potosinas se alza como un encuentro donde la música romántica, esa que se canta despacio y se escucha con el pecho, vuelve a ocupar su lugar en la vida pública de la ciudad, reuniendo a agrupaciones que han hecho de la serenata una forma de identidad.
El concierto, concebido dentro del mes del amor y de los enamorados, propone algo más que un desfile de voces y guitarras. Será una celebración compartida en la que el público no solo escuchará, sino que también participará en una velada pensada para el asombro y la cercanía, con rifas que incluyen serenatas, una guitarra y sesiones fotográficas en el Museo Nacional de la Máscara.
La rondalla, heredera de antiguas tradiciones musicales y afectivas, ha sido durante décadas un lenguaje íntimo entre calles, balcones y plazas. Este festival reconoce ese legado y lo proyecta al presente, dando espacio a las agrupaciones potosinas para encontrarse entre pares y recordar que la música romántica sigue siendo un puente entre generaciones.
El Museo Nacional de la Máscara se convierte así en punto de encuentro y registro, no solo como sede cultural, sino como lugar donde se articula la participación. Las rondallas interesadas en formar parte de este concierto colectivo podrán inscribirse directamente en sus instalaciones, abriendo la puerta a nuevas voces y estilos dentro de una misma tradición.
Más que un evento, el Festival de Rondallas Potosinas se perfila como un gesto cultural que reivindica la ternura, la música en vivo y el valor de lo compartido. En tiempos de prisa, detenerse a escuchar una canción de amor también es una forma de resistencia cultural.









