El eco de la historia encuentra nuevos custodios en San Luis Potosí. La Secretaría de Cultura fue testigo del acto solemne de toma de protesta de la nueva directiva del Consejo de la Crónica de los Municipios, un órgano que se erige como puente entre el pasado y el presente de cada comunidad. En un momento donde la ciudad se transforma, la memoria reclama atención y cuidado, y la nueva dirigencia asume la tarea de preservarla con rigor y pasión.
Con el respaldo del gobierno estatal encabezado por Ricardo Gallardo Cardona, el evento se convirtió en un homenaje al patrimonio intangible de la entidad. Cada palabra, cada gesto, parecía recordar que la identidad potosina se construye no solo con los hechos de hoy, sino con la constancia de quienes registran y dan voz a los relatos de ayer. La historia, en este acto, se manifestó como un compromiso colectivo, donde cultura y memoria caminan de la mano.
El secretario de Cultura, Mario García Valdez, subrayó que la responsabilidad que ahora recae sobre Cristóbal Martínez Maya y Alma Lorena Rojas Sánchez trasciende lo administrativo. Ser cronista oficial implica un liderazgo basado en vocación de servicio, en la investigación constante y en la enseñanza de futuras generaciones de narradores de la historia local. La labor del Consejo, afirmó, es tan delicada como esencial: proteger la memoria es proteger la identidad misma de los potosinos.
Durante la sesión, la nueva directiva presentó su plan de trabajo, un proyecto que guiará la labor cronística hasta 2028 y que promete revitalizar la actividad histórica en todos los rincones del Estado. Se entregaron nombramientos pendientes y se delinearon acuerdos estratégicos para fortalecer la labor de los cronistas, desde la investigación de archivos hasta la promoción de relatos que mantienen viva la esencia de cada municipio.
El acto, más que formalidad, fue un recordatorio de que la historia no es un relicario silencioso, sino un relato en constante construcción. En San Luis Potosí, la nueva directiva del Consejo de la Crónica encarna esa filosofía: custodiar el pasado, interpretar el presente y preparar el terreno para quienes escribirán el futuro. La memoria, así, se convierte en un acto de vida, una celebración del tiempo y de quienes lo saben escuchar.









