Hay fechas que se escriben con tinta y otras que se acuñan en metal. El Senado de la República decidió que la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo se juegue en estadios, sino también en la memoria material del país: aprobó la emisión de tres monedas conmemorativas que celebran la tercera ocasión en que México será sede del torneo. No es un gesto menor. Es la manera en que una nación convierte la euforia deportiva en patrimonio tangible.
La pieza que más llama la atención es inédita: una moneda de 25 pesos en oro puro, nueva denominación que se suma al imaginario numismático nacional. La acompañarán una de 10 pesos en plata pura y otra bimetálica de 20 pesos. Tres metales, tres formas de recordar que el balón volverá a rodar en territorio mexicano, ahora junto a Estados Unidos y Canadá, en una justa que promete ser histórica por su magnitud continental.
La unanimidad en la Cámara alta no solo habla de consensos políticos, sino de algo más profundo: el fútbol como lenguaje compartido. Desde 1970 y 1986, México aprendió que un Mundial no es solo un calendario de partidos, sino un espejo donde se miran generaciones enteras. Las monedas, pequeñas y silenciosas, funcionarán como cápsulas del tiempo; objetos que dentro de décadas evocarán estadios llenos, himnos y tardes suspendidas en el aire.
El diseño y la acuñación estarán a cargo del Banco de México, que además resguardará los derechos patrimoniales y de propiedad intelectual de las piezas. En el anverso, el Escudo Nacional con la leyenda Estados Unidos Mexicanos recordará la soberanía que respalda cada emisión. En el reverso, elementos alusivos a la Copa Mundial de la FIFA 2026 dialogarán con la iconografía del deporte más popular del planeta.
Hay algo casi ritual en el acto de acuñar una moneda conmemorativa. El metal fundido, moldeado con precisión, se convierte en relato. No circula únicamente como valor económico, sino como símbolo. En este caso, oro, plata y aleaciones bimetálicas hablarán de una nación que vuelve a abrir sus puertas al mundo, que se reconoce anfitriona y protagonista de una celebración global.
Una vez que el decreto sea publicado en el Diario Oficial de la Federación, las monedas podrán adquirirse en instituciones bancarias autorizadas, en la Casa de Moneda de México y en los canales oficiales que determine el banco central, que anunciará fechas y puntos de venta. Entonces, cada pieza comenzará su propio recorrido: del taller a las manos de coleccionistas y aficionados, del presente vibrante al futuro que sabrá leer en su brillo la historia de un Mundial que volvió a latir en México.








