MrBeast y Eugenio Derbez inauguran escuela en Edomex

En una época donde la filantropía suele medirse en cifras y reproducciones, el creador estadounidense MrBeast y el actor mexicano Eugenio Derbez decidieron apostar por ladrillos, pupitres y pizarrones. Este fin de semana confirmaron su colaboración en la construcción de una escuela en el Estado de México, como parte de una iniciativa global que contempla la edificación de diez planteles en distintas regiones del mundo. No es sólo un gesto mediático: es una inversión en tiempo futuro.

La nueva institución se levanta en San Andrés Tepetitlán, comunidad del municipio de Almoloya de Alquisiras. Allí, donde durante años la precariedad obligó a improvisar espacios educativos, hoy se alzan aulas formales, una oficina digna para la dirección y una cancha de fútbol que, más que cemento y porterías, representa la posibilidad de recreo y pertenencia. Durante una década, la directora desempeñó su labor desde su automóvil; esa imagen, casi novelesca, resume la deuda histórica que la obra busca saldar.

Derbez agradeció públicamente la invitación y subrayó que la educación es la herramienta más poderosa para transformar destinos individuales y colectivos. MrBeast, por su parte, reconoció que la participación del actor fue decisiva para concretar el proyecto en México, dentro de un plan mayor que implica una inversión millonaria y el propósito de beneficiar a miles de estudiantes alrededor del planeta. Entre cámaras y aplausos, el mensaje fue claro: el espectáculo puede ser también vehículo de responsabilidad social.

El plantel, que ofrecerá estudios de secundaria y bachillerato bajo el nombre de “El primer bachillerato de la comunidad”, amplía el horizonte académico para jóvenes que antes debían desplazarse largas distancias o abandonar sus estudios. En territorios donde la geografía pesa tanto como la economía, la cercanía de una escuela puede significar la diferencia entre persistir o desertar.

Hay algo profundamente simbólico en que dos figuras del entretenimiento —uno forjado en el universo digital y otro en la tradición cinematográfica y televisiva— converjan en un proyecto educativo. No se trata de sustituir al Estado ni de erigirse en salvadores, sino de sumar esfuerzos en un ámbito donde cada aula cuenta. La historia de la educación en México está hecha de grandes reformas, sí, pero también de iniciativas concretas que cambian la vida cotidiana.

Así, en San Andrés Tepetitlán, la narrativa de las redes sociales se tradujo en concreto, pintura fresca y risas infantiles. Tal vez ese sea el verdadero viral: no el video que acumula millones de vistas, sino la escuela que, silenciosamente, multiplicará oportunidades durante generaciones.

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