Hay series que no envejecen: se quedan suspendidas en la memoria colectiva como un espejo incómodo y entrañable de la vida familiar. Malcolm el de en medio es una de ellas. Dos décadas después de su despedida, la historia de los Wilkerson volverá en 2026 con una miniserie especial que promete retomar el caos doméstico, la inteligencia precoz y la ironía feroz que la convirtieron en un clásico de su tiempo.
El regreso no busca borrar el paso de los años, sino dialogar con ellos. Malcolm ya no es el niño genio atrapado entre hermanos salvajes y padres impredecibles; ahora es adulto, con responsabilidades propias y una vida que, pese a todo, sigue marcada por ese origen desordenado que nunca se supera del todo. La reunión familiar será el detonante narrativo para reencontrarse con aquello que parecía superado, pero que siempre estuvo esperando el momento de volver.
Hal y Lois, el matrimonio más explosivo de la televisión, reaparecen como el eje moral —o antimoral— de la historia. Su relación, sostenida a base de gritos, complicidad y amor feroz, funciona como un recordatorio de que la familia no es un espacio de armonía perfecta, sino de resistencia cotidiana. El aniversario que los convoca no será una celebración solemne, sino un campo minado de recuerdos, reproches y risas involuntarias.
La miniserie apostará por un formato breve, casi como una carta larga enviada a quienes crecieron con la serie. No se trata de repetir chistes, sino de observar cómo aquellos personajes sobreviven en un mundo distinto, más acelerado y menos ingenuo, pero igual de absurdo. El humor seguirá siendo el lenguaje principal, aunque ahora con una capa de melancolía que reconoce el paso del tiempo.
Así, Malcolm el de en medio regresa no solo como entretenimiento, sino como un ejercicio de memoria cultural. Nos recuerda que la inteligencia no siempre salva, que la familia nunca se ordena del todo y que la vida, injusta por definición, puede ser también profundamente divertida cuando se mira sin solemnidad.









