Hay quienes imaginan los Juegos Olímpicos de Invierno como un territorio ajeno al mapa mexicano. Pero cada vez que un atleta nacional se planta sobre el hielo o la nieve, esa distancia simbólica se reduce. En Milán-Cortina, México vuelve a desafiar el frío con una delegación pequeña en número, pero grande en significado.
La participación mexicana se desarrollará entre madrugadas y mañanas tempranas, horarios que exigen al espectador el mismo compromiso que al atleta. El patinaje artístico será uno de los principales focos de atención con la presencia de Donovan Carrillo, quien competirá en el programa corto el 10 de febrero a las 11:30 de la mañana. De avanzar, regresará al hielo el 13 de febrero al mediodía para presentar su programa libre.
El esquí de fondo también tendrá representación tricolor. Regina Martínez entrará en acción el 12 de febrero a las seis de la mañana en la prueba de 10 kilómetros, una disciplina donde la resistencia física se mezcla con la soledad del recorrido. Un día después, el 13 de febrero a las 4:45 de la mañana, Allan Corona enfrentará la misma distancia en la rama varonil.
En el esquí alpino, la exigencia se mide en segundos y pendientes pronunciadas. Lasse Gaxiola competirá en el slalom gigante el 14 de febrero, con dos descensos programados a las tres de la mañana y a las seis y media de la mañana. Cada bajada representa no solo una lucha contra el cronómetro, sino contra condiciones extremas poco habituales para atletas formados lejos de la nieve.
La experiencia también tendrá rostro veterano. Sarah Schleper, una de las esquiadoras con más participaciones olímpicas en la historia, verá acción el 15 de febrero en el slalom gigante, con horarios similares de madrugada. Su presencia resume una carrera marcada por la constancia y la adaptación permanente.
Más allá de los resultados, este calendario es una invitación a mirar el deporte desde otra latitud. México compite en escenarios donde el invierno es protagonista, recordando que la voluntad no entiende de climas ni de fronteras. Cada hora marcada es una cita con una historia que se escribe, literalmente, sobre hielo.








