En un país donde la historia suele contarse a sí misma a través de murales, corridos y pantallas, el anuncio reciente de la presidenta Claudia Sheinbaum adquiere una resonancia particular. Desde el corazón político de la nación, presentó un paquete de incentivos económicos y fiscales destinados a fortalecer la industria cinematográfica y audiovisual. A su lado, como figura invitada y símbolo de una trayectoria que cruzó fronteras, estuvo Salma Hayek, actriz y productora cuya carrera ha sido puente entre México y el mundo.
El gesto no es menor. El cine mexicano ha vivido ciclos de esplendor y penuria, épocas de oro y silencios presupuestales. Con esta nueva estrategia, el gobierno federal busca impulsar la producción de películas, series y documentales, atraer inversión y proyectar internacionalmente el contenido nacional. No se trata únicamente de contar más historias, sino de asegurar que puedan filmarse con solvencia y circular con dignidad en un mercado global competitivo.
La propuesta contempla incentivos económicos y fiscales que serán definidos por una comisión especializada. Este órgano establecerá criterios para la asignación de apoyos, con la intención de equilibrar creatividad y viabilidad financiera. En otras palabras, la inspiración deberá dialogar con la estructura, y el talento con la transparencia administrativa. El cine, arte colectivo por excelencia, exige también instituciones capaces de sostenerlo.
Además de los estímulos directos a la producción, el plan incluye la actualización del marco legal del sector audiovisual. La legislación, a menudo más lenta que la tecnología, requiere ajustes para responder a las nuevas plataformas, modelos de distribución y dinámicas de consumo. En esa reforma se juega buena parte del futuro del audiovisual mexicano, que hoy no solo habita las salas tradicionales, sino también el vasto territorio del streaming.
Otro eje fundamental será el fortalecimiento de programas de formación profesional. La industria no se compone únicamente de estrellas frente a la cámara; vive del trabajo silencioso de guionistas, técnicos, diseñadores, editores y productores. Ampliar oportunidades para creadores emergentes implica sembrar a largo plazo, cultivar miradas diversas y asegurar que las próximas generaciones encuentren espacio para narrar el país que imaginan.
La presencia de Salma Hayek en el anuncio aportó un matiz simbólico. Su trayectoria internacional recuerda que el talento mexicano puede dialogar de tú a tú con las grandes industrias del mundo. Bajo esa premisa, el nuevo paquete de incentivos no solo pretende fortalecer un sector económico, sino reivindicar el cine como instrumento cultural y memoria viva. Porque en cada película, al final, late una pregunta antigua: ¿quiénes somos y cómo queremos ser recordados?








