La UASLP escucha y reescribe su historia frente a la violencia de género

En los pasillos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde durante décadas se han cruzado generaciones de estudiantes y maestros, comenzó a gestarse una conversación que mira hacia el futuro sin olvidar las heridas del pasado. La Defensoría de los Derechos Universitarios encabezó un diálogo reflexivo para presentar el informe de sistematización de la consulta universitaria que busca reformar el Protocolo para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación del Hostigamiento, Acoso Sexual y Violencia de Género, conocido como PASE.

El encuentro se realizó en vísperas de una fecha que cada año sacude conciencias: el Día Internacional de la Mujer. En ese marco, la encargada de despacho de la Defensoría, Olivia Salazar Flores, recordó que este proceso no solo responde a una necesidad institucional, sino también a una larga historia de exigencias sociales. Hablar del protocolo, dijo, implica reconocer la memoria de quienes han luchado para que los espacios educativos sean territorios seguros y dignos.

La reforma del PASE no surgió en el vacío. Sus primeras páginas comenzaron a escribirse a partir de los acontecimientos registrados en octubre en la Facultad de Derecho de la UASLP, hechos que resonaron en distintas entidades académicas y motivaron a la universidad a adoptar una postura de escucha activa. Las demandas estudiantiles, plasmadas en pliegos petitorios, señalaron preocupaciones que iban desde la seguridad y la transparencia hasta la profesionalización docente y la atención efectiva a la violencia de género.

Para comprender la dimensión del proceso basta mirar las cifras que dejó el ejercicio colectivo. La Defensoría coordinó veintidós foros de consulta entre el seis de noviembre y el once de febrero, comenzando precisamente en la Facultad de Derecho como un gesto de memoria institucional. En total se acumularon ciento noventa y una horas de diálogo, con la participación de más de mil seiscientas personas y el acompañamiento de ciento setenta y dos moderadoras y relatoras que ayudaron a registrar cada voz.

Ahora, el proceso entra en una etapa decisiva. El Comité Institucional para la Erradicación de la Violencia de Género fue convocado para revisar el borrador del documento que posteriormente será sometido al Consejo Directivo Universitario. En las próximas semanas se espera consolidar una versión final que, de ser aprobada, se convertirá en la nueva guía para enfrentar y prevenir la violencia dentro de la institución.

El diálogo concluyó con la entrega de un pronunciamiento dirigido al rector Alejandro Javier Zermeño Guerra, resultado de reuniones de trabajo entre distintas entidades académicas y administrativas. Más que el cierre de una etapa, el encuentro dejó la sensación de que la universidad se encuentra en medio de una reflexión profunda: la de revisar sus estructuras, escuchar a su comunidad y asumir que las instituciones, como las sociedades, también aprenden cuando se atreven a mirarse con honestidad.

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