La Navidad también cruza los muros de los centros penitenciarios

Diciembre suele pensarse como un mes de luces, reuniones y memoria compartida, pero pocas veces se mira hacia los lugares donde el tiempo avanza de otra forma. En los centros de reinserción social de San Luis Potosí, la temporada decembrina ha sido resignificada a través de actividades que buscan humanizar la rutina cotidiana y recordar que incluso tras los muros existe comunidad, afecto y expectativa de futuro.

Durante estas fechas, las autoridades penitenciarias impulsaron un ambiente distinto, marcado por celebraciones colectivas y gestos simbólicos. Las posadas, organizadas con el apoyo de asociaciones civiles, llevaron música, dinámicas y espacios de convivencia a quienes cumplen una condena, ofreciendo una pausa emocional dentro de un entorno que rara vez se asocia con la festividad.

Uno de los momentos más significativos será la cena especial programada para los días veinticuatro y treinta y uno de diciembre. Estos encuentros buscan reconstruir, al menos por unas horas, la experiencia de compartir la mesa, ese ritual profundamente humano que en muchas culturas representa reconciliación, pertenencia y cierre de ciclos.

A la par, se autorizaron visitas extraordinarias que permiten a las personas privadas de la libertad reencontrarse con sus seres queridos. En estas fechas, el abrazo adquiere un valor distinto: no es solo afecto, es resistencia emocional y un recordatorio de que los vínculos sobreviven incluso a la distancia forzada y al encierro.

A lo largo del mes, cada centro desarrolló actividades recreativas y culturales que fomentan la convivencia y el respeto mutuo. Más allá del calendario, estas acciones apuestan por el bienestar emocional y el fortalecimiento del tejido social interno, sembrando una idea poderosa y necesaria: la reinserción no comienza al salir, sino cuando se reconoce la dignidad de las personas, incluso en los momentos más difíciles del año.

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