Crónica de una infamia armada: Fernando Coca devela el remitente de la tragedia nacional

El Aula Magna de El Colegio de San Luis (COLSAN), vibrante y con esa atmósfera de expectación propia de los grandes debates, sirvió de contenedor este 29 de mayo para una de las discusiones más urgentes de la agenda geopolítica contemporánea. Bajo el auspicio del Programa de Estudios Políticos e Internacionales, se presentó “Balas con remitente”, la más reciente obra del periodista e investigador Fernando Coca Meneses. No se trató de una presentación protocolaria más; fue la disección pública de un tinglado criminal que desangra al país.

Hay libros que nacen para el goce estético y otros que surgen como un acta de hechos de una realidad intolerable. “Balas con remitente pertenece categóricamente a estos últimos. Con el pulso firme de quien sabe que la literatura de investigación es una extensión de la justicia social, Coca Meneses subió al estrado para poner rostro, cifra y geografía a un secreto a voces: la responsabilidad bilateral de la violencia en México.

La tesis central de la obra, que resonó con fuerza entre la comunidad académica y los asistentes que abarrotaron el recinto, desarma el discurso simplista que reduce la criminalidad a un fenómeno puramente local. Si bien el autor reconoce que el tejido social mexicano padece de una vulnerabilidad multifactorial, apunta con dedo flamígero hacia la frontera norte. El flujo incesante de armas de fuego provenientes de los Estados Unidos no es un río colateral; es el torrente principal que eleva los índices de letalidad en la República, quebrando el comercio, la educación y la sustentabilidad de regiones enteras.

La prosa de Coca Meneses, según se discutió en una mesa que subió de tono por la gravedad del tema, evita el amarillismo para concentrarse en la arquitectura del negocio. Un entramado que diversifica mercados y protege sus ganancias sin el más mínimo reparo por el coste humanitario. En el corazón del libro late una ecuación que es, a la vez, una verdad de perogrullo y un desafío jurídico: «Menos armas, menos muertes; menos balas, menos dosis».

Con esta premisa, el autor sitúa en la conversación pública el binomio indisoluble de nuestra era: armas y fentanilo, dos caras de una misma moneda de cambio que impide el desarrollo de la sociedad civil y la salvaguarda de la vida.

El gran mérito literario y periodístico de “Balas con remitente” no es solo el diagnóstico, sino la audacia de señalar la omisión política y legal de la Corte estadounidense. El libro no busca la conmoción pasiva, sino exigir medidas de resarcimiento.

Al clausurarse el evento, en el ambiente cálido y reflexivo del COLSAN quedó flotando la certeza de que el libro de Fernando Coca no se quedará en los estantes de las novedades editoriales. Está llamado a ser un texto de consulta obligada para entender la herida abierta que compartimos con el vecino del norte. Las balas, en efecto, tienen remitente, y este libro ha descifrado la caligrafía del horror.

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