San Luis Potosí dio un paso firme en la defensa de su identidad al declarar al Cementerio Municipal del Saucito como Patrimonio Cultural del Estado y a las fiestas patronales en honor al Señor del Saucito como Patrimonio Cultural Inmaterial. La decisión reconoce a un espacio donde la historia no solo se recuerda, sino que se camina, se reza y se hereda, y donde las tradiciones siguen latiendo como parte esencial de la vida comunitaria.
Los decretos, ya oficializados, colocan bajo protección legal a uno de los conjuntos más representativos de la ciudad. No se trata únicamente de preservar un panteón, sino de resguardar un territorio simbólico donde convergen la memoria social, la fe popular y la arquitectura funeraria como testigos silenciosos del paso del tiempo y de las transformaciones de la ciudad.
Desde la Secretaría de Cultura, a través de la Dirección de Patrimonio Cultural, se acompañó el proceso que permitirá blindar al Cementerio del Saucito frente a intervenciones urbanas no autorizadas. Esta protección abarca tanto sus elementos históricos y artísticos como el trazo urbano que lo rodea, asegurando que cualquier acción futura respete su valor patrimonial y su significado colectivo.
La declaratoria también reconoce la dimensión viva del patrimonio al proteger las fiestas patronales del Señor del Saucito. El peregrinaje, la ruta procesional y los actos de penitencia quedan resguardados como expresiones de una tradición que se transmite de generación en generación y que articula la fe, la identidad barrial y la memoria compartida.
Fundado en 1889 y considerado el primer panteón civil de San Luis Potosí, El Saucito se extiende sobre más de medio centenar de hectáreas cargadas de historia. Con esta acción, el Estado asume la responsabilidad de vigilar su conservación y restauración, garantizando que este símbolo potosino continúe siendo un espacio donde el pasado dialoga con el presente y proyecta su legado hacia el futuro.









