Hay jardines que se cultivan con flores y otros que crecen a partir de los recuerdos. En el Museo Leonora Carrington Xilitla, el artista Giovanni Martínez Blancas propone uno de estos últimos con “El jardín de las ánimas”, exposición que será inaugurada el viernes 25 de septiembre a las 16:00 horas, con entrada libre.
La muestra plantea un espacio simbólico en el que quienes lo visitan se convierten en ánimas para recorrer temas que forman parte de la experiencia humana: el deseo, el amor, la pérdida y la muerte. No se trata únicamente de representar la ausencia, sino de preguntarse qué fragmentos de nosotros permanecen cuando el tiempo transforma aquello que alguna vez fuimos.
Corazones, cráneos, aves, flores y máscaras aparecen dentro de este universo construido por Martínez Blancas. Cada elemento participa de una propuesta donde los recuerdos y las transformaciones conviven con aquello que ya no está. Es, en cierto modo, un jardín extraño: uno en el que la memoria parece tener raíces y las ausencias también ocupan un lugar.
La exposición encuentra además un escenario particular en Xilitla. El Museo Leonora Carrington forma parte de un territorio cuya relación con lo fantástico, lo simbólico y lo surrealista tiene una presencia reconocible, y la llegada de esta propuesta suma otra mirada a ese diálogo artístico que continúa construyéndose en la Huasteca Potosina.
“El jardín de las ánimas” también forma parte de los esfuerzos por mantener al museo como un espacio para la difusión y el intercambio cultural, así como para la proyección del trabajo de creadoras y creadores locales y regionales. La intención es abrir sus salas a distintas formas de entender el arte contemporáneo y propiciar encuentros entre propuestas de diferentes procedencias.
La inauguración será el viernes 25 de septiembre de 2026 a las 16:00 horas, en el Museo Leonora Carrington Xilitla, ubicado en Calle Corregidora 103, Centro, Xilitla. La entrada será libre. Para quienes se acerquen, quizá la mejor manera de recorrer este jardín sea dejar por un momento la prisa afuera y permitir que sus símbolos hagan lo que hacen los buenos jardines: recordarnos que incluso lo que desaparece puede dejar algo creciendo detrás.








