La historia de Gerardo Uriel Molina Briseño es una de esas trayectorias que confirman que la formación académica, cuando es sólida y sensible, no conoce fronteras. Egresado de la Maestría en Salud Pública de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, hoy ejerce su vocación en un hospital de Berlín, donde su trabajo cotidiano dialoga con otras lenguas, otros cuerpos y otras realidades, pero con un mismo principio: cuidar la vida.
Su camino profesional comenzó en Durango, donde se formó como licenciado en Terapia Física. Sin embargo, fue en la Facultad de Enfermería y Nutrición de la UASLP donde su perfil adquirió una dimensión más amplia. La maestría no solo fortaleció los conocimientos clínicos que ya poseía, sino que le permitió mirar la salud desde una perspectiva colectiva, científica y profundamente humana, entendiendo los procesos sociales que atraviesan la enfermedad.
Como becario durante dos años, tuvo la oportunidad de integrarse a comunidades académicas diversas, trabajar con investigadores de alto nivel y compartir aulas con estudiantes de distintas regiones del mundo. Esa experiencia, marcada por el rigor y el intercambio cultural, terminó por abrirle una puerta inesperada: la posibilidad de trabajar en Alemania, un país que enfrenta una creciente demanda de profesionales de la salud.
El salto no fue inmediato ni sencillo. Antes de viajar, Gerardo decidió aprender alemán en medio de la pandemia, estudiando a distancia hasta alcanzar un nivel avanzado que le permitió acreditar los exámenes necesarios para ejercer. Ya en Berlín, presentó las evaluaciones de equivalencia profesional y comenzó a integrarse al sistema hospitalario, enfrentándose no solo a un nuevo idioma, sino a otra forma de entender el trabajo clínico.
Actualmente labora como fisioterapeuta hospitalario en el Hospital Vivantes Klinikum, dentro del área de medicina interna, atendiendo a pacientes con cáncer y enfermedades respiratorias agudas. Ha rotado por servicios como ortopedia y neurología, en un entorno multicultural donde la comunicación fluye entre el español, el inglés, el alemán y ese lenguaje cotidiano que solo se aprende viviendo. Desde ahí, expresa orgullo y gratitud por su formación en la UASLP y mantiene abierta la posibilidad de futuras cooperaciones entre México y Alemania, convencido de que la salud pública también se construye tendiendo puentes.









