Cuidar sin dañar: un potosino que llevó la seguridad del paciente hasta Australia

La medicina también se escribe con silencios, con errores que no siempre se nombran y con decisiones que salvan o hieren sin intención. Desde ese territorio complejo y profundamente humano, el doctor Luis Meave Gutiérrez Mendoza, profesor investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, acaba de inscribir su nombre en un ámbito poco explorado en México al obtener el grado de PhD en Seguridad del Paciente por la Universidad Deakin, en Australia, la única institución en el mundo que ofrece un doctorado especializado en este campo.

Formarse en Australia no fue una casualidad académica, sino una elección estratégica. Durante más de tres décadas, ese país ha colocado la seguridad del paciente en el centro de su política pública, convirtiéndola en un tema estructural del sistema de salud. Allí, explicó el investigador, la discusión dejó de ser marginal para volverse prioritaria, en sintonía con una agenda internacional que la Organización Mundial de la Salud comenzó a consolidar desde principios de siglo.

Hablar de seguridad del paciente implica mirar de frente una realidad incómoda: los daños involuntarios que pueden ocurrir durante la atención médica. Estos eventos adversos, a menudo confundidos con negligencia o mala praxis, responden en muchos casos a fallas en los procesos y no a la intención del personal. La medicina, recuerda Meave, es una actividad humana y, como tal, inevitablemente falible, lo que exige sistemas que aprendan de sus errores en lugar de ocultarlos.

En México, este campo de investigación ha sido limitado, pero no inexistente. La UASLP figura entre las pocas universidades que han trabajado el tema desde una perspectiva académica y aplicada. La investigación desarrollada por el doctor Meave contó con la colaboración directa del Hospital Central “Dr. Ignacio Morones Prieto”, bajo una premisa clara: el conocimiento pierde sentido si no se traduce en mejoras reales dentro de los hospitales.

El proyecto avanzó con rigor metodológico. Tras una revisión sistemática internacional, se eligió la herramienta con mayor capacidad para identificar eventos adversos en pacientes hospitalizados. Posteriormente, se realizó una revisión retrospectiva de miles de expedientes clínicos en hospitales potosinos, revelando desviaciones entre la atención ideal y la práctica cotidiana. Más tarde, entrevistas a personal médico y de enfermería permitieron comprender por qué estos eventos se documentan —o se silencian— dentro de las instituciones de salud.

Más que un logro individual, este doctorado representa una puerta abierta para la medicina mexicana. La investigación, pionera en el país, propone una mirada crítica y constructiva sobre la atención sanitaria, donde prevenir el daño es tan importante como curar. Desde San Luis Potosí hasta Australia, la seguridad del paciente deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una responsabilidad ética, científica y profundamente humana.

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