Cuando la basura cambia de nombre y la ciudad aprende a respirar

La Ciudad de México se prepara para un giro silencioso pero profundo en su vida cotidiana. A partir de enero de 2026, separar los residuos dejará de ser una recomendación moral para convertirse en una obligación compartida. La nueva campaña “Transformar tu ciudad, cada residuo en su lugar” no solo propone un ajuste logístico, sino un cambio cultural: aprender a mirar lo que desechamos como parte de un ciclo y no como un final incómodo.

La capital produce cada día una cantidad de residuos que asombra y preocupa. Miles de toneladas salen de hogares, comercios y calles como una marea constante que suele terminar enterrada lejos de la vista. Sin embargo, más de la mitad de ese volumen corresponde a residuos orgánicos y una porción significativa podría reciclarse. El problema no es solo cuánto se genera, sino cómo se piensa y se gestiona aquello que ya no queremos.

Desde el gobierno capitalino se insiste en abandonar la palabra “basura” y adoptar “residuo”, un término que reconoce valor donde antes había desecho. Nombrar distinto implica actuar distinto. Separar orgánicos, reciclables y no reciclables es una forma de asumir responsabilidad cotidiana y de entender que cada resto de comida, envase o papel tiene un destino posible más digno que el relleno sanitario.

El reto no es menor. Hoy, apenas una fracción de los residuos llega separada, y la meta es ambiciosa: recuperar la mayor parte de lo que actualmente se pierde. Para lograrlo, la estrategia apuesta por la educación ambiental directa, por la pedagogía en colonias, escuelas y espacios comunitarios, y por acompañar a la ciudadanía con herramientas claras y accesibles que faciliten el cambio de hábito.

Al final, esta política pública no se sostiene solo en botes de colores ni en campañas institucionales. Depende de una decisión íntima y repetida: la de cada persona frente a su bolsa de residuos. Separar es un acto pequeño, casi doméstico, pero acumulado en millones de gestos puede transformar la ciudad en algo más habitable, más consciente y un poco más justo con su propio futuro.

Compartir post:

RECIENTES