Clínicas Rosas: salud gratuita que florece en San Luis Potosí

En tiempos donde la salud suele medirse en pólizas y credenciales, el programa de Clínicas Rosas se ha convertido en una suerte de declaración pública: atender primero, preguntar después. Impulsado por el gobierno estatal en San Luis Potosí, este esquema ofrece servicios médicos gratuitos a quienes no cuentan con afiliación a instituciones públicas o privadas. En esa grieta histórica donde tantas familias han quedado al margen, el programa intenta tender un puente.

La supervisión constante forma parte de su engranaje. Durante una reciente jornada, la titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Regional de San Luis Potosí, Rosario Martínez Galarza, recorrió instalaciones, escuchó testimonios y constató el funcionamiento de las unidades. No se trata solo de abrir puertas, sino de verificar que detrás de ellas haya atención real, diagnósticos oportunos y un trato digno.

En una de estas jornadas sabatinas, cerca de mil personas recibieron atención preventiva sin costo. Las consultas incluyeron detecciones de enfermedades respiratorias, diabetes, hipertensión e infecciones diversas. Hubo también revisiones dentales y exámenes de la vista dirigidos a niñas y niños, porque la salud, cuando se cultiva desde temprano, cambia destinos con una eficacia silenciosa.

Las autoridades subrayan que el corazón del programa está en la prevención. Detectar a tiempo es, en muchos casos, salvar a tiempo. Identificar un padecimiento en sus primeras etapas no solo reduce costos hospitalarios futuros, también evita que una dolencia menor se convierta en tragedia familiar. La medicina preventiva, tantas veces relegada, aquí ocupa el centro del escenario.

Actualmente operan once clínicas distribuidas en las cuatro regiones del estado, en coordinación con los Servicios de Salud de San Luis Potosí. Además de consultas generales, se ofrecen medicamentos del cuadro básico, estudios de laboratorio, atención dental y servicios de optometría. Es un abanico modesto en apariencia, pero decisivo para comunidades donde cada traslado a la capital implica tiempo y dinero que no siempre se tiene.

Así, Clínicas Rosas se inscribe en una tradición más amplia: la del Estado que busca acercar lo esencial a quienes históricamente han vivido lejos de todo. No promete milagros, pero sí constancia. Y en materia de salud pública, la constancia —esa virtud menos celebrada— suele ser la que verdaderamente transforma la calidad de vida.

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