¿Qué ocurre cuando apagamos la luz y encendemos la conciencia?

Hay experiencias que comienzan en la penumbra y terminan iluminando algo más hondo que la vista. “Cata a ciegas, mente abierta” no es sólo un evento gastronómico; es una invitación a habitar, aunque sea por unas horas, la realidad cotidiana de quienes viven con discapacidad visual. El próximo viernes 6 de marzo a las 18:30 horas, el Museo Nacional de la Máscara abrirá sus puertas para una velada que promete algo más que sabores: promete conciencia.

La dinámica es sencilla en apariencia y profunda en sus efectos. Degustar una rica cata sin el apoyo de la vista obliga a afinar otros sentidos, a confiar en el tacto, en el olfato, en la intuición. En esa noche mágica, cada aroma se vuelve relato y cada textura, revelación. Lo que suele pasar desapercibido se convierte en protagonista, y el silencio adquiere un espesor distinto.

Pero el corazón de este encuentro late en otra dimensión: la inclusión. Eventos como éste no sólo sensibilizan, también cuestionan nuestras rutinas y privilegios. Recordarnos que la cultura, el arte y el disfrute deben ser accesibles para todas las personas es un acto profundamente político y humano. La empatía, cuando se experimenta y no sólo se enuncia, transforma miradas.

No es casual que el escenario sea el Museo Nacional de la Máscara, un recinto que resguarda rostros simbólicos de múltiples tradiciones mexicanas. Dentro de sus salas existe un recorrido en Braille, ya disponible en todos los espacios, que permite a las personas con discapacidad visual disfrutar plenamente de la cultura de la máscara. Allí, el patrimonio no se contempla únicamente con los ojos: se lee con las yemas de los dedos.

La cata a ciegas dialoga con ese esfuerzo institucional. Si el museo adapta sus contenidos para ampliar el acceso, la experiencia sensorial de la degustación refuerza la idea de que la inclusión no es concesión, sino derecho. Cada iniciativa que abre puertas reduce distancias históricas y nos acerca a una ciudad más justa.

El costo de la experiencia es de 180 pesos por persona y las reservaciones pueden realizarse al 444 615 9688. Sin embargo, el verdadero valor de la noche no se mide en moneda, sino en la posibilidad de salir distintos: más atentos, más sensibles, más conscientes. A veces basta con apagar la luz para empezar a ver mejor.

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