El viejo coloso que tantas veces estremeció a México está a punto de escribir un nuevo capítulo. Ahora bajo el nombre de Estadio Banorte, el mítico recinto se alista para reabrir sus puertas en marzo de 2026 con una renovación que no sólo embellece su figura, sino que lo proyecta al futuro como uno de los escenarios deportivos más modernos de América Latina. La transformación, necesaria para recibir la inauguración de la Copa Mundial por tercera ocasión, combina ingeniería, memoria y ambición.
Entre las intervenciones más notables aparece un repertorio tecnológico digno de los grandes estadios del mundo. Nuevas butacas, pantallas masivas de alta definición, iluminación rediseñada y un sistema de sonido equipado con más de 340 bocinas remodelan la experiencia del público desde que pisa las gradas. El césped, híbrido y reforzado con ventilación y drenaje avanzados, está pensado para soportar lluvias intensas y mantener la calidad del juego en condiciones cambiantes. A ello se suma un sistema de Wi-Fi de alto rendimiento que permitirá comprar comida, consultar servicios y mantenerse conectado en tiempo real.
La reorganización interna del estadio también marca un cambio profundo. Los vestuarios fueron trasladados al centro del recinto, justo bajo una nueva zona de palcos exclusivos que incluye áreas de prensa modernizadas y servicios médicos ampliados. El Azteca mantiene además dos vestidores externos listos para recibir nuevamente a equipos de la NFL, que no juegan en la capital mexicana desde 2022. La idea es garantizar que el lugar pueda adaptarse a las múltiples dimensiones del espectáculo deportivo contemporáneo.
Para su director, Félix Aguirre, el desafío siempre fue doble: modernizar una estructura colosal sin diluir su identidad emocional. Evocó los días gloriosos en los que Pelé y Maradona levantaron la Copa del Mundo sobre ese mismo pasto, episodios que convirtieron al estadio en una especie de santuario futbolístico. “Queríamos preservar el alma del Azteca, ese vínculo emocional que tiene con millones de personas”, confesó, subrayando que la remodelación no pretende borrar su historia, sino pulirla.
Antes de su cierre temporal, el estadio alojaba a 83 mil espectadores, una cifra que podría elevarse a 87 mil tras los ajustes finales. Si todo avanza según lo previsto, la entrega de obra quedará lista para el 28 de febrero de 2026 y la reinauguración llegará pocas semanas después, con un partido entre México y Portugal. Será entonces cuando el renovado Estadio Banorte revele si logró lo que promete: conservar su espíritu mientras se lanza de lleno hacia el porvenir del fútbol mundial.









