Reseña sobre una película de muerte y política: “La Purga”

En 2013 se estrenó en el mundo una original película de suspenso y horror llamada: La Purga o El Día de la Expiación. Y en estas fechas donde viene muy a cuenta mirar películas de terror, esta película es en especial interesante, no solo por la peculiar adrenalina que produce este género fílmico; sino por las implicaciones del tema que trata y en especial las reflexiones sociales y políticas al respecto.

A grandes rasgos y sin generar mayores detalles que estropeen la trama para el que no la haya visto. La Purga sitúa su historia en Estados Unidos de América, en el entonces (para la trama) -futuro, y para nosotros ya pasado- año 2022, año en el cual el gobierno de ese país esta dirigido por una facción política conocida como “los nuevos padres de la patria”, los cuales llegan al poder luego de severas crisis económicas y de violencia exacerbada.

El argumento central que se expone entonces, es que este nuevo gobierno y su clase política supuestamente han logrado mantener a raya al crimen y la violencia en EUA, gracias a una peculiar y brutal regla: una vez al año el cometer todo tipo de crimen es “legal” en los EUA y tan solo puede perpetrarse en un periodo de doce horas. Doce horas donde el Estado y sus instituciones están totalmente ausentes y la impunidad es legal.

En el filme se explica, que la razón detrás de esta regla es que ese periodo de tiempo ayuda a los ciudadanos a expiarse, o más bien a liberar a su bestia más violenta ese día de Purga, lo cual hace que esos vicios terribles de la humanidad se desahoguen en esa sangrienta legalización del crimen. Esto implica, que en la película se asume que la humanidad es violenta por naturaleza y que por tanto necesita desatar esos demonios para supuestamente apaciguarlos.

Por igual, en la trama se explica que esta regla traía nefastas consecuencias implícitas. Una era que solo los ricos y poderosos podían tener la capacidad de encerrarse -literalmente- en sus mansiones, es decir, de comprar protección y defenderse de los criminales legalizados. Mientras que los pobres estaban totalmente desprotegidos, eran comúnmente culpados de los males del pasado por su falta de esfuerzo, y eran en suma, víctima de esos poderosos que salían ese día a perseguirlos y asesinarlos legalmente.

En favor de esta regla de sangre, llamada por los protagonistas -villanos- del filme como “sacrificio”, se argumenta que este macabro ritual legalizado ayudaba a enderezar el rumbo moral de la patria, e incluso se llega a mencionar que hacía crecer la economía pues como se ve, uno de los protagonistas del filme se beneficiaba al vender equipos de última tecnología para la protección, y también, los fabricantes y comerciantes de armas de fuego de los EUA.

De esta película comparto algunas reflexiones; la primera es que el horror, más allá que ser sobrenatural o con implicaciones metafísicas, es muy crudo en esta película pues se trata de un horror que tiene como referencia objetiva a la sociedad y la violencia, y a la noción de que “el hombre es el lobo del hombre” y por ello se requiere de una violencia legal e impecable, la que imaginaba Thomas Hobbes en forma del Leviatán y Monarca, eso se ve en la película con un gobierno que legaliza la sangre como un mecanismo de terror y control social, donde sus principales ejecutores son los ciudadanos.

La segunda es: ¿ante la ausencia de instituciones que gestionen el conflicto social -siendo este uno de los objetivos esenciales de la actividad política-, quiénes se imponen en esa sociedad con esa regla brutal? Pues es claro que los más fuertes sobre los más débiles.

Y la tercera: si bien podemos suspirar con algo de alivio, porque ese escenario que plantea la película es ficticio, ¿podría pasar algo así de escalofriante en la realidad? Y la respuesta es cruda e incierta por igual, porque, esto ya ha pasado en la realidad en regímenes brutales y totalitarios de genocidio legalizado como en el nazismo y fascismo que provocó la segunda guerra mundial, o los crímenes atroces de las etnias Hutus VS Tutsis en el país de Ruanda en 1994 (de la cual recomiendo por igual la película “Hotel Ruanda”), estos promovidos por un militar en el poder.

Ahora, si bien, hay instituciones sólidas que defienden las garantías constitucionales y derechos humanos y estas actuarían como una barrera ante una regla social de esa naturaleza sangrienta, hay que tener especial cuidado con la simplificación de los problemas sociales que nos llevan a pensar que ciertas falacias son una respuesta política lógica ante tales problemas. Y sin embargo se llevan a cabo por excéntricos liderazgos políticos -la mayoría ubicados en un espectro populista y de derecha política-

Ideas como “el crimen se resuelve solo con cáceles y mano dura”, “los tiroteos escolares se resuelven con guardias armados en las escuelas” o la “decadencia de la economía nacional es culpa de los inmigrantes o de quienes no se esfuerzan suficiente…”, o “la justicia social es un robo porque le quita al que se esfuerza y privilegia al pobre perezoso”, o, “un ataque sexual se justifica porque es provocado” entre muchas otras aberraciones, algunas expresadas y ejecutadas por políticos como Trump, Milei, Bukele, Bolsonaro y algunos infames influencers nacionales y empresarios con poder televisivo nacional. Son irracionalidades que así como las que plantea La Purga, han sido posibles ante un literal repliegue y disminución cognitiva del debate público en la sociedad.

Tal deterioro en el debate público puede responder a muchos factores, como la desventaja casi natural que tienen los temas sociales y políticos ante otros temas más atractivos y menos razonados como el interés en el entretenimiento o en resolver los mismos problemas cotidianos de la existencia, como el trabajo y la familia, pero también que puedan atribuirse a un sistemático aumento de la desigualdad y el deterioro de las políticas educativas y culturales; por ejemplo en los mismos EUA estudios académicos revelan que la población de ese país ha detenido su avance, e incluso retrocedido en pruebas de razonamiento lógico, verbal y matemático (véase: El cociente intelectual está descendiendo por primera vez en décadas https://share.google/auxo9As25sI96QvEO). Mientras que en México el promedio de años de estudio, calculado por el INEGI para el 2020 es de 9.7 años de estudio, equivalente a tercero de secundaria (véase: Escolaridad https://share.google/cbSdWhwDXiT6kflyO). Lo cual presenta con claridad un reto público de literalmente combatir este atraso cognitivo y la ignorancia que acarrea sobre nuestros propios problemas sociales.

Por último, en estos días de conmemoración de días de muertos, y la carga cultural que todo esto conlleva, como el participar en actividades, desfiles, o incluso ver filmes de terror; solo puedo más que invitar al lector de la forma más respetuosa, a la reflexión sobre su sociedad y su vida política, pues ambos son ámbitos que implican una toma de decisiones que nos afecta a todos, que nos pueden literalmente llevar a una mejor o peor vida. En tal sentido la defensa de la vida mejor, pasa por la discusión pública. Por la siempre noble tarea de discutir las reglas que nos lleven a un mejor, o como en la película comentada, a macabros resultados. Apostemos pues, siempre por la humanidad y sus nobles virtudes antes que por desatar las condiciones que  desenfrenen sus peores vicios y excesos.

 

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de © Dog News 2024

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