En el corazón del Congreso del Estado, una voz que durante años ha acompañado a otras fue finalmente escuchada. Carla Ress, vocera del Frente Nacional contra la Violencia Vicaria, fue reconocida con la presea Matilde Cabrera e Ipiña de Corsi 2026 durante una sesión solemne, en honor a su trayectoria de más de diez años visibilizando una de las violencias más invisibles.
Su lucha no ha sido sencilla. A lo largo de una década, ha impulsado que la violencia vicaria —aquella que utiliza a hijas e hijos para dañar a las mujeres— deje de ser minimizada como un conflicto familiar y sea entendida como lo que es: una forma real de violencia que hoy ya tiene reconocimiento legal.
El momento más potente no estuvo en la entrega del galardón, sino en sus palabras. Desde tribuna, Ress dejó claro que el reconocimiento no le pertenece solo a ella, sino a las miles de mujeres que enfrentan esta realidad. Describió la experiencia como una forma de vida suspendida, donde el dolor se mezcla con la resistencia y la esperanza de reencontrarse con sus hijos.
Más allá del acto protocolario, el reconocimiento refleja un cambio social que apenas comienza. En San Luis Potosí, cada vez más mujeres encuentran en esta causa un respaldo y una red. Lo que antes se callaba, hoy se nombra, y en ese proceso, la lucha de una se convierte en la fuerza de muchas.








