Hay momentos en que el deporte deja de ser competencia y se convierte en un acto profundamente humano. La apertura de la Academia de Básquetbol en Silla de Ruedas por parte del Instituto Potosino de Cultura Física y Deporte es uno de esos gestos que hablan más allá del marcador. En San Luis Potosí, el cambio también se mide en accesos abiertos, en ruedas que avanzan y en canchas que ya no excluyen.
El deporte adaptado no es una concesión ni una categoría menor; es una forma plena de ejercicio, convivencia y construcción de comunidad. Con esta academia, el Inpode apuesta por la inclusión real, esa que no se queda en el discurso y se traduce en espacios seguros donde las personas con discapacidad pueden entrenar, competir y, sobre todo, pertenecer.
La historia del básquetbol en silla de ruedas a nivel mundial nació de la rehabilitación tras la guerra y se transformó, con los años, en una disciplina de alto rendimiento. Hoy, ese legado llega al ámbito local como una invitación abierta a descubrir que el deporte también es una herramienta de autonomía, confianza y dignidad.
Los entrenamientos se realizan en el Centro de Desarrollo de Talentos Plan de San Luis, un espacio que deja de ser solo infraestructura para convertirse en punto de encuentro. Ahí, cada pase y cada tiro al aro construyen algo más que técnica: tejen vínculos, rutinas y una nueva relación con el cuerpo y el movimiento.
La academia no impone límites de edad ni barreras económicas. Las inscripciones son gratuitas, lo que refuerza la idea de que el acceso al deporte debe ser un derecho y no un privilegio. La igualdad de oportunidades se practica, literalmente, en la cancha, donde todas y todos parten del mismo deseo de jugar.
Así, el básquetbol en silla de ruedas se suma al paisaje deportivo de San Luis Potosí como una señal clara de transformación. No es solo una nueva academia: es una declaración de principios. Aquí, el deporte se entiende como inclusión en movimiento, como una forma de decir que el talento también se desplaza sobre ruedas.








