El Super Bowl LX no comenzará con silencio solemne ni con estruendo mecánico, sino con guitarras. La NFL anunció que Green Day será la banda encargada de encabezar la ceremonia de apertura del máximo evento del futbol americano, una decisión que cruza generaciones y enlaza la épica deportiva con la historia viva del rock estadounidense.
La elección no es casual. Green Day nació y creció en la Bahía de San Francisco, el mismo territorio que albergará esta edición del Super Bowl. Su presencia convierte el arranque del juego en un acto simbólico: la música local dando la bienvenida a un espectáculo global, como si la ciudad se presentara a sí misma ante millones de espectadores.
A lo largo de su trayectoria, la banda ha sido cronista sonora de inconformidades, entusiasmos juveniles y rupturas culturales. Llevar ese espíritu al inicio del Super Bowl LX significa recordar que el deporte también es una narrativa social, un ritual moderno donde identidad, memoria y espectáculo se entrelazan.
La ceremonia de apertura rendirá homenaje a seis décadas del Super Bowl, y en ese marco Green Day funcionará como un puente entre pasado y presente. No será solo una actuación musical, sino un gesto de continuidad: la cultura popular acompañando al deporte más influyente del país en uno de sus aniversarios más simbólicos.
Así, antes del primer saque y del choque de cascos, el Super Bowl LX arrancará con acordes que ya forman parte de la historia. El estadio se convertirá, por unos minutos, en un concierto colectivo donde el rock dará paso al juego, recordando que los grandes eventos también se escriben con música.









