El frijol potosino vuelve al centro de la mesa

En el altiplano potosino, donde la tierra ha enseñado a resistir con paciencia, el frijol vuelve a ocupar un lugar protagónico. El gobernador Ricardo Gallardo Cardona anunció que el Gobierno del Estado adquirirá de manera anual veinte mil toneladas de frijol a productores de Santo Domingo, una decisión que busca contener la crisis provocada por los bajos precios del grano y, al mismo tiempo, fortalecer la alimentación de las familias en los cincuenta y nueve municipios.

La medida responde a una realidad dura y conocida por el campo: el desplome del precio de venta, que colocó al frijol en un valor insuficiente incluso para cubrir los costos de producción. Frente a ese escenario, la compra estatal aparece como un acto de rescate económico y de reconocimiento al trabajo agrícola, al integrar esta cosecha al Programa de Seguridad Alimentaria que distribuye apoyos de forma gratuita.

Con este esquema, el frijol sembrado y cosechado en el altiplano no solo encontrará un precio justo, sino un nuevo destino social. El producto local llegará directamente a los hogares potosinos, multiplicando su presencia en la despensa familiar y reforzando el sentido de soberanía alimentaria que durante años pareció una promesa lejana.

El propio mandatario explicó que el impacto será doble: las familias beneficiarias recibirán mayores cantidades de frijol en cada entrega, mientras que las y los productores contarán con un ingreso estable que devuelva certidumbre a su trabajo. El grano, sencillo y ancestral, se convierte así en un puente entre el campo y la mesa, entre quien siembra y quien se alimenta.

Tras su gira por municipios como Santo Domingo y Charcas, el gobernador subrayó que este apoyo no será una acción aislada, sino una política permanente a favor del campo. En esa continuidad se juega algo más que un programa: la posibilidad de que el esfuerzo rural fortalezca la economía local y recupere su lugar como base silenciosa del bienestar colectivo.

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