¡Luces, Cámara, Inclusión! La Magia del Cine Ilumina Sonrisas en San Luis Potosí
En un mundo donde las pantallas a menudo nos aíslan, la Asociación Civil Renovando el Rumbo, de la mano del diputado local Emilio Rosas, orquestó una sinfonía de sonrisas y palomitas que resonará por mucho tiempo en la capital potosina. El sábado 17 de enero de 2026, las butacas de Cinépolis se transformaron en un portal mágico para 150 niñas y niños, quienes fueron los afortunados protagonistas de una función gratuita, disfrutando del estreno de «Tom & Jerry». Niños de Pozuelos, Escalerillas y de los emblemáticos barrios del centro histórico de San Luis Potosí Capital, fueron los invitados de honor. Una muestra de que, a veces, la verdadera política no se hace en tribunas, sino en la alegría compartida de una sala oscura.
Es casi irónico cómo, en la era de la hiperconectividad digital, el simple acto de sentarse juntos a ver una película puede sentirse como una revelación. Lejos de las redes sociales y los videojuegos individuales, esta iniciativa nos recuerda el valor intrínseco de la experiencia comunitaria. Aquí no hay algoritmos que decidan qué ver; solo la pura emoción colectiva de la anticipación y la risa.
La antítesis entre la formalidad de un cargo político y la espontaneidad de un evento infantil es un contraste que ilumina. Mientras algunos ven la política como un juego de ajedrez complejo, acciones como esta demuestran que su esencia, en su forma más pura, radica en el servicio y la conexión humana. Un diputado no solo legisla; también puede ser el catalizador de momentos inolvidables para aquellos que más lo necesitan.
La importancia de este tipo de actividades para las infancias es innegable. En un contexto donde el acceso a oportunidades de entretenimiento y cultura es a menudo desigual, abrir las puertas de un cine a niños de diversas comunidades es mucho más que un simple regalo. Es una inversión en su bienestar emocional, un estímulo a su imaginación y una lección tácita sobre la inclusión. Es la diferencia entre ver una historia y ser parte de una.
Además de la diversión, estas experiencias fomentan la socialización y el sentido de pertenencia. En la oscuridad de la sala de cine, las diferencias se desvanecen y todos comparten la misma emoción ante las travesuras de un gato y un ratón. No es solo una película; es un espacio donde se construyen recuerdos, se forman lazos y se siembran las semillas de una comunidad más unida.
Curiosamente, ¿sabías que la primera sala de cine en México abrió sus puertas en la Ciudad de México en 1896, solo un año después de la invención del cinematógrafo? Desde entonces, el cine ha sido un espejo de nuestra sociedad y un motor de sueños, demostrando que su magia trasciende generaciones y tecnologías.
Este evento no solo fue un día de cine; fue una declaración. Una declaración de que la niñez es una prioridad, de que la cultura es un derecho y de que, con un poco de voluntad y mucha empatía, podemos renovar el rumbo hacia un futuro donde cada sonrisa cuenta. Porque al final del día, ¿qué es la política sino el arte de hacer posible la felicidad?









