Visitando Corazones extiende la salud a hogares y colonias

La salud pública, cuando se ejerce con vocación territorial, deja de ser un trámite y se convierte en presencia. Con esa premisa inició la segunda etapa del programa “Visitando Corazones”, una estrategia que vuelve a tocar puertas ya conocidas para profundizar el cuidado, ahora con acciones de esterilización y vacunación antirrábica para perros y gatos, atendidas por personal especializado en Zoonosis.

Esta nueva fase se despliega en colonias donde desde octubre las brigadas de enfermería habían trazado el primer mapa de necesidades. La continuidad no es menor: implica reconocer que la salud es un proceso y no un evento aislado, y que volver al mismo sitio es también una forma de respeto a las comunidades atendidas.

En paralelo, las enfermeras mantienen el pulso humano del programa al ofrecer atención primaria directamente en los domicilios. Vacunación, revisión de glucosa y presión arterial, detección temprana de diabetes e hipertensión, entrega de medicamentos básicos y métodos anticonceptivos forman parte de un catálogo esencial que prioriza la prevención y la cercanía. Cuando es necesario, la canalización a hospitales completa el circuito de atención.

Las brigadas tienen previsto recorrer colonias como Simón Díaz y Arbolitos, mientras que hacia finales de enero el programa se expandirá a regiones como la Huasteca y el Altiplano. En ese itinerario, la geografía se convierte en agenda y la instrucción es clara: llevar los servicios de salud hasta donde la distancia suele ser una barrera.

Recientemente, la presencia del programa en Balcones del Valle, en el Parque Fuente de la Montaña, permitió que la población acudiera con su Cartilla Nacional de Salud para completar esquemas de vacunación y recibir una revisión general. Escenas así recuerdan que la salud pública también se construye en plazas y parques, en encuentros breves que, sin estridencia, sostienen la vida cotidiana.

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