San Luis Potosí sostiene una posición estratégica dentro del mapa minero nacional, no por azar ni por inercia histórica, sino por una combinación de riqueza geológica y vocación productiva. La entidad concentra prácticamente la totalidad de la producción de fluorita en México, un mineral indispensable para diversas industrias, lo que la convierte en un eslabón clave de las cadenas globales de suministro.
Este liderazgo no es un dato aislado, sino la confirmación de que la minería sigue siendo uno de los pilares económicos más sólidos del estado. Así lo ha señalado la Secretaría de Desarrollo Económico, al destacar que el desempeño del sector refuerza la competitividad de San Luis Potosí y lo mantiene como un referente nacional en un contexto económico cada vez más exigente.
A la fluorita se suma una participación relevante en la producción de cobre y zinc, lo que amplía el perfil minero de la entidad y reduce la dependencia de un solo recurso. Esta diversificación ha permitido que la actividad genere más de dieciséis mil empleos directos, especialmente en regiones como el Altiplano, donde la minería sigue siendo una fuente central de ingresos y estabilidad para miles de familias.
El crecimiento del sector refleja un modelo económico que busca aprovechar el potencial productivo sin perder de vista el impacto social. La minería, bien gestionada, se traduce en desarrollo regional, infraestructura y oportunidades laborales que fortalecen el tejido comunitario y sostienen la economía local más allá de los grandes centros urbanos.
Esta ruta responde a la política económica impulsada por el gobernador Ricardo Gallardo Cardona, orientada a consolidar un entorno atractivo para la inversión con criterios de sustentabilidad y responsabilidad social. Bajo esta visión, la minería no solo extrae minerales del subsuelo, sino que aporta valor, bienestar y proyección futura a San Luis Potosí.









